Entradas

Po(e)ta en Berlín

Las ratas corren por la calles, Salen haciendo suya la acera Mientras que el hombre, impávido, No ve más allá de sus narices Aunque mire hacia el horizonte. Escombros de su sombra, Un imperio que fue, desiste. Berlín: metal y vigas que se reconstruyen Alzándose hacia un cielo inmóvil. El dolor de ayer se apega al gris, Gris celeste, cemento gris, Gris que acomete como una espada Blandida en la lucha contra un pasado lóbrego. Gris la calle, una mirada gris, Gris la rata, el habla gris Que se encierra en sí misma Rompiendo cualquier intento  de relación. Un imposible. Camino y camino y el color me invade, La sonrisa se pierde con las horas Es concentración encerrada: Una vuelta al demacrado rostro de la guerra Entre un yo cansado y su ilusión de superhombre. Y camino y camino. Camino Y la calle no se cansa Y mi cuerpo no se mueve Porque la puerta se abre paso hacia el espíritu De su leyenda negra; Una leyenda que se regoc...

autocensura

Por razones de práctica editorial el blog va a ser autocensurado hasta nuevo aviso. Los poemas "lo prohibido" "la metáfora de otro" y "valiente" serán borrados. Disculpen las molestias.

Metamorfosis

Despliega sus alas coloridas Como un árbol alza su ramaje, Movido por el viento, ambiciona A recoger un espacio y removerlo. Allí juega la mariposa Agarrándose al rozamiento atmosférico, Suponiendo que encerraba los segundos. Hacía frío. Se encerró en su cuerpo, Se tapó con sus mantas Haciendo de sí un arco-ovillo. Era como un puro de fino tabaco Que se escondía entre luces blancas Que se dispersaban en reflejos. Volvía al ser, volvía a nacer. Era cúpula reintegrante. El tiempo se le echaba encima. Volvía, volvía al génesis. Pasaron los días del invierno, Pasaron ya las blancas noches, Se acercaba la flor al mes caliente Y vi romperse la crisálida de aquellas alas Donde un gusano resurgía, triste imagen, De aquellos colores; me encontré sus patas: Repugnantes manos, polvorienta pasionaria. Ya al árbol le picaba la corteza, Quería arrancarse aquella muda. El estertor se hacía eco entre sus ramas. Le picaba, aquel mons...

"De grammatica rerum, quae meum occidit"

( A propósito del próximo examen de sintaxis) Ya viene la muerte a mí, en el páramo la parca me persigue. Es viernes, la gente sale a la calle mientras que en mi casa solo hay un flexo que ilumina. La mesa está abarrotada de papeles, libros, folios en blanco que me dicen: " así, así es la vida". Me veo imbuida en la nada, las letras dicen que están diciendo algo bueno, yo solo digo que no entiendo nad a. Me adentro entre las sombras y el flexo decae, se va cubriendo de tristeza. Debería salir a la calle, pero no hay tiempo; los segundos pesan, los minutos cansan y los árboles se me aparecen. Salen como churros, se desvanecen como el polvo: cambio de hoja y adiós... Comienza de nuevo. Llevo el día entero adentrándome en el bosque, la pitonisa a veces me rescata, pero solo es un puente pequeño, un salto ínfimo para todo lo que hay que subir. Los escalones van de núcleo a núcleo y es la esencia del saber que la vida se me va entre estas cosas. Mañana será otro día, saldré casi c...

Ruinas circulares

( Facultad de Filología. Mes de noviembre) Creo sobre lo que creo en ti esa ficción de mi memoria. Creo sobre lo que vi algún día esa imagen que me despedaza. Busco en la voluntad que la busca y asoma por aquella ventana la verdad, la gloria al fenecer en esta batalla hasta la carne. Rompo con los sueños y la vida, alego a mi idea inmaterial y ensordezco con los sonidos que sin bosque ni oyente existen. Tormento de ti me deshereda y como en cárcel de amor marmórea es esta ya una pena perpetua, hora triste,   una muerte anunciada. Estas son las ruinas circulares: sombras del viento que me conmueven. Son el camino, reyerta argéntea contra el sonámbulo amor platónico.  

Noviembre fatídico

Dulce hálito de otoño que descubre las esencias de un frío hiriente. Se me cubre la cara de una escarcha entre dulce y amarga que se va y se viene, balanceándose, atrayendo hacia sí aquel pasado que tuvo aspiraciones de futuro y sólo se quedó en pira, en fuego helado, en agua adusta. Es noviembre con su no, su nunca vi tal cumbre como aquella, con aquel empaque; ni brebaje m ás mortífero, ni golpe más horrible a un estado. Es noviembre de romanticismo, de amor, de muerte: todo en uno. Son once canciones que me gritan y aproximan a la primera vez que quise perderme entre aquellos brazos y no pude o, en realidad, no quise querer perderme. Es noviembre de recuerdo, de tristeza al ver el rostro que me alzaba al cielo y ahora solo me desfigura o, ni tan siquiera, pues no me figura en nada, excepto en odios, en silencios, en triste ausencia. Noviembre es cólera, es tiempo perdido, es la enfermedad del año. Es la caida de un yo que no quiere ser el mismo que fue y se rebela, arr...

Toledo

Descubrí en Toledo un mirador de los que hacen nacer el romanticismo; calles de canto rodado que se hicieron hace siglos; callejones de judería que esconden millones de historias y secretos que se perderán en el aire que llenaba los pulmones con un aroma tricultural. Descubrí en Toledo fantasía, sabores que desconocía, un soniquete al hablar que me encamina hacia un camino especial.   Descubrí recuerdos perdidos y sueños que jamás tuve, pero, en realidad, mi mejor descubrimiento fue una sonrisa y, como si de un ladrón se tratase, la robé y me la traje conmigo. Y aquí estamos, compartiendo minutos como si nada. Volveré y vendrá conmigo y volverá, siempre más grande; siempre más perfecta. Así fue la experiencia, así. Porque Toledo y yo nos descubrimos.