A Vidal Alba de Diego, el hombre del sombrero
Hoy ha sido un día bastante intenso ya que la realidad me ha vuelto los ojos y ha abierto un camino que jamás había imaginado. Casi caían mis lágrimas cuando he sentido su fuerza, una fuerza de espíritu que muchos querrían tener pues, a pesar de que a su cuerpo le falta un soplo de vida, es capaz de sonreír. He observado con interés cómo alguien que ha vivido tanto puede seguir enseñándote mil cosas en pocas palabras. "Es tan milagroso esto del habla, que hasta yo que soy un poco agnóstico comienzo a creer en Dios". Ojalá esto no fuera tan injusto... Siempre sufre el soñador y vive el que no lo merece, el que no aprecia su vida ni nada de lo que le rodea. Hoy he visto un sentimiento superior, una fuerza que ojalá no se extinguiera porque podría dar mucho más de lo que ya ha regalado al mundo. Debe de ser un hombre extraordinario, no lo sé a ciencia cierta, pero aseguraría que detrás de esa estampa débil, que apenas se sostiene, hay un luchador nato que quiere seguir con su vi...