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En mis dolores de cabeza

Pasa el tiempo, vuela como ave rapaz que no se detiene ante su presa: pasan los segundos, los minutos, las horas; pasan los días, los meses… pasa todo y nada me pasa porque me he encerrado en mi cobertizo y me he empeñado en no abrirle la puerta a nadie. Intento correr, saltar, dejar de soñar por un segundo y olvidar todas aquellas películas que vi y aquellos cuentos que leí para, así, poder bajar de esta nube y abrir la puerta a algo nuevo. Me he encerrado en mi mundo: autista, callada, soñadora… Me he supuesto errante en una realidad que no me gusta y me callo… Me callo cuando quiero desaparecer de esos instantes en los que la luz exterior entra por mi ventana. Prefiero mi cueva, mi caverna; prefiero no ver nada que ver todo aquello que el mundo me puede dar. Prefiero vivir a oscuras, ignorante de los designios que la vida tiene para mi, ignorante de un mundo en el que yo no asisto a las reglas de normalidad aparente. Yo debí nacer en otra época. Mi pensamiento es tan novelado...

Porque Roma no paga a traidores

Me niego a aceptar que un ego abstraido en el uso de cultismos se escude en su altivez para criticar el amor... Hace mucho tiempo descubrí que el mundo era más grande de lo que querían mostrarme. Cuando estaba en clase siempre hablaban de la reproducción como un acto por el cual el amor de dos personas se traducía, a través de una cópula, en la creación de un nuevo ser (dejando ya atrás los diversos cuentos de semillitas o abejas y flores). Aquel día me di cuenta de que el amor era más que aquella base reproductiva que todo ser humano, como cualquier animal, debería llevar a cabo. El amor era un sentimiento tan amplio como cualquier otro y, como tal, podría sentirse por cualquier persona fuera cual fuese las condiciones que esta tuviera. He visto y sentido diferentes tipos de amor y no por ello me siento extraña. Desde el amor a mis padres, a mi hermano, a mis familiares- ya fueran cercanos o lejanos- a mis amigos y aquellas personas que, por los avatares de la vida, han llegado ...

Decepciones de otoño

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Quizás sea la respuesta menos digna, pero sí la más sentida, la menos pensada, la que ha salido desde lo más hondo de mi alma como un grito silencioso, callado, que ha ido perdiendo su voz en un camino lleno de alcohol y lágrimas frías que han surcado los montes del destino para abrirme un poco más el surco de mis heridas. Simplemente me siento decepcionada, con el corazón en un puño, dolorido y maltrecho, asqueado por las situaciones que últimamente han acontecido... Quizás debía pagar al barquero esta moneda por hablar antes de tiempo, por no pensar en el por qué de las cosas y por lanzarme a un mar de dudas, que en verdad no eran dudas, ni eran nada.- Pero no-.Yo caí, sucumbí a los delirios de mi mente y prometí que nunca, NUNCA, iba a dejarme llevar. Y tan larga iba a ser mi promesa como fuera el respeto de aquellos a quien se la hice, pero me he visto sentenciada en menos de un segundo, por lo que me rebajo al nivel más ínfimo y actúo igual que mis compañeros de pactos, po...

tiempo y melodía

Y digo que no sé cómo decir Si el morir es morir o lid que abruma; Cuando voy tras un cielo furibundo Durmiendo mecida al son de galerno. Y digo que no sé cómo decir Si el tiempo es tiempo o polvo que se esfuma, Cuando cae a cada segundo Redoblando en su tambor eterno. No hay música que balancee esta cuna, Ni sueño que me acerque esa sonrisa Que cubre de silencio el planto de la luna. Porque ya no hay luz que alumbre el día, Ni sol que despierte mi noche bruna. No hay estrellas que recuerden esta vida.

"Van guradia"

Pues si este dolor fuera más fuerte no sería dolor, sería sombra y dulce mortaja de amarga muerte. Y si esta imagen fuera más clara no sería imagen, sería luz e intenso fuego que en mí se ampara. Y si este olvido fuera tu olvido no sería deseo, sino verdad, de esa que el sueño ha consumido. Y salir –debía- de mi cabeza para olvidar tu olvido denigrante y dejar de ser el fiel amante que por ti obvia, incluso, su bajeza. Tendría que adentrarme en tu dolor -si la clara muerte buscara-, y al no ver tu imagen, morir cansada de amar tu efigie sin resplandor.

Sentada, café y mil palabras

Ganas de todo y sin nada me hallo, Porque solo con querer de más, Mi alma se pierde en la lejanía. Sed de voces al caer la noche. Abrigo de estrellas que congelan El corazón cuando, al mirarnos, No hay mayor respuesta que la nada. Hambre de sonrisas y palabras. Contagio de luces albas que surcan El cielo en ese fugaz destello, Que me abstrae a un mundo análogo. Son fantasías que me hacen sonreír, Sin embargo, hoy no puedo mirarlas Porque en mi tierra solo hay sombra... Y aunque veo mi luna, desaparece En la lejanía cubierta por las nubes, Esas de mis lágrimas silenciosas.

voces de ultratumba

Hoy mis furias han despertado y no sé cómo ni a dónde han ido a parar. Me he vuelto monstruo en mis cavernas y la oscuridad ha cubierto mis palabras. He intentado callar, pero mi alarido, hoy, chocaba y se batía con gran fuerza entre mi cerebro y mi boca; mientras, mi control, se desvanecía…. Mi cuerpo temblaba, mis ojos parecían pétalos marchitos que desteñían agua en mil colores y mi voz -hoy solo gobernaba mi voz- destruyendo estaba todo aquel silencio que yo había mantenido intacto. He dicho más de lo que debía, he abierto las puertas de mi alma y he querido convencerme de que no pasaba nada, pero no, ¡sí pasa! y ya era hora de que abriera los ojos y me diera cuenta. He hablado conmigo misma, porque no puedo seguir escondiendo todo lo que he sido. No puedo seguir fingiendo ser lo que no soy y no puedo seguir tragando los disparates que mi cabeza evoca en mi subconsciente, porque coartarme me lleva hasta estos puntos, donde ni tan siquiera yo, puedo controlarme. Quiero compartirme,...