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tiempo y melodía

Y digo que no sé cómo decir Si el morir es morir o lid que abruma; Cuando voy tras un cielo furibundo Durmiendo mecida al son de galerno. Y digo que no sé cómo decir Si el tiempo es tiempo o polvo que se esfuma, Cuando cae a cada segundo Redoblando en su tambor eterno. No hay música que balancee esta cuna, Ni sueño que me acerque esa sonrisa Que cubre de silencio el planto de la luna. Porque ya no hay luz que alumbre el día, Ni sol que despierte mi noche bruna. No hay estrellas que recuerden esta vida.

"Van guradia"

Pues si este dolor fuera más fuerte no sería dolor, sería sombra y dulce mortaja de amarga muerte. Y si esta imagen fuera más clara no sería imagen, sería luz e intenso fuego que en mí se ampara. Y si este olvido fuera tu olvido no sería deseo, sino verdad, de esa que el sueño ha consumido. Y salir –debía- de mi cabeza para olvidar tu olvido denigrante y dejar de ser el fiel amante que por ti obvia, incluso, su bajeza. Tendría que adentrarme en tu dolor -si la clara muerte buscara-, y al no ver tu imagen, morir cansada de amar tu efigie sin resplandor.

Sentada, café y mil palabras

Ganas de todo y sin nada me hallo, Porque solo con querer de más, Mi alma se pierde en la lejanía. Sed de voces al caer la noche. Abrigo de estrellas que congelan El corazón cuando, al mirarnos, No hay mayor respuesta que la nada. Hambre de sonrisas y palabras. Contagio de luces albas que surcan El cielo en ese fugaz destello, Que me abstrae a un mundo análogo. Son fantasías que me hacen sonreír, Sin embargo, hoy no puedo mirarlas Porque en mi tierra solo hay sombra... Y aunque veo mi luna, desaparece En la lejanía cubierta por las nubes, Esas de mis lágrimas silenciosas.

voces de ultratumba

Hoy mis furias han despertado y no sé cómo ni a dónde han ido a parar. Me he vuelto monstruo en mis cavernas y la oscuridad ha cubierto mis palabras. He intentado callar, pero mi alarido, hoy, chocaba y se batía con gran fuerza entre mi cerebro y mi boca; mientras, mi control, se desvanecía…. Mi cuerpo temblaba, mis ojos parecían pétalos marchitos que desteñían agua en mil colores y mi voz -hoy solo gobernaba mi voz- destruyendo estaba todo aquel silencio que yo había mantenido intacto. He dicho más de lo que debía, he abierto las puertas de mi alma y he querido convencerme de que no pasaba nada, pero no, ¡sí pasa! y ya era hora de que abriera los ojos y me diera cuenta. He hablado conmigo misma, porque no puedo seguir escondiendo todo lo que he sido. No puedo seguir fingiendo ser lo que no soy y no puedo seguir tragando los disparates que mi cabeza evoca en mi subconsciente, porque coartarme me lleva hasta estos puntos, donde ni tan siquiera yo, puedo controlarme. Quiero compartirme,...

Aunque sea un sueño

Que sea… pues sea lo que sea Lo que el corazón diga que sea, Que sea tuyo y mío, sea nuestro. Que sea una imagen de armonía y sea… Que sea un deseo mágico e interno Y un hechizo que nos una en una estrella Pues, aunque olvidase sin quererlo en un instante, Sé que será porque quiero que sea. Y aunque el mundo sea más pequeño Cada día, aunque no quepa mi corazón En una voz que se ahoga en pasiones. Que sea mi garganta la que hoy se balancea Al soñar contigo, pues quererte, para mí, Es un sueño, que solo quiero que sea.

Mañanas en el tren

Veo cómo el sol se aleja, Cómo el cielo abre el día Y la luna en su efigie encierra Esa luz que en lo alto brilla. Veo cómo esas nubes negras De ayer a hoy cubren la cima De esa alba cumbre que refleja Sublime imagen de armonía. Mostrando está su gran belleza Y abriendo un arco floreado, Atráeme hacia sí con falso eco Volando voy entre cadenas Como mente volante al sueño; Como ave corriente hacia el ocaso.

Querida muerte: amor

Un bombín negro le cubre el cabello, Nublado como una tarde de otoño, En la espalda le rezuma el ingenio, Como a un bohemio en el barrio rojo. En la tez morena, un surco intenso, Se le desgaja al rozar sus ojos. En la cueva albar le brilla un eco Que retumba, inquieto, en su sofoco. Como un aedo, por ella, hambriento, Como un mendigo de amores torvos, Calló el caído en un silencio extremo Mientras buceaba en calimocho. Llorando en una esquina la esperaba, Ahogando el dolor, cantando acordes. Bajo un manzano amanecía al alba, Como un goliardo que se esconde. Flor que entre los dedos acariciaba, Rosa espinosa, luz de amores, Se encontraba inmersa en su mirada, Razón de amor, estrella del orbe. Como un autor, caudillo del hampa, Como un mendigo que, aún, responde Y escribe afectos a quien le odiaba. Hoy navega, esclavo, hacia el horizonte. Buscó en el amor desenfrenado Respuesta a aquella vida de penumbras. El reo, en las galeras de aquel barco, Funde su triste voz con la noche bruna. La ...