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Miedo a la oscuridad

Me he parado a pensarte en un segundo y parece que ha pasado media vida. Me siento como una loca que se enajena por los golpes que mi mente recoge y devuelve con el fin de destrozarme en aquellos instantes que creo ver la luz. Pero no, todo está obscuro y, sí, de repente me he dado cuenta de que tengo miedo a la oscuridad. Me he percatado de que cuando mi sino se turba, se me agacha la mirada y no sé decir lo que, en verdad, estoy sintiendo. Mi temperamento se torna orgulloso, prohibiéndome decir algo más de lo que mis ojos trascriben, porque piensa que ese espejo es suficiente para el mundo. Pero, en realidad, hay ocasiones en que me encantaría librarme de esas ataduras; me encantaría luchar contra mis propios fantasmas y, por más que la guerra sea dura, por más que pierda la mitad de mis mesnadas en desentrañar mis complejos sentimientos, quiero hacerlo, porque gano más pidiendo perdón, que permiso. Quiero vivir de pie, aunque eso implique sentir mi cuerpo amoratado. Quiero salir d...

la autonomía del hombre.

Parece mentira que cuando más quieres que todo salga bien, más crasos son tus intentos; cuando quieres que el tiempo te espere es cuando más corre y, cuando más lo esperas, se demora, se atasca en el segundo más inn-oportuno que existe. Sí, parece mentira, pero esta es la verdad más categórica y mordaz. Esa verdad que ataca como un puñal momentáneo que destroza, que hiere y que, sobre todo, aburre. Y aburre tanto, que llega a un punto en que las palabras que te salen a borbotones solo van directas al punto más débil que encuentras y aquí estamos, intentando no superar los espectros del sonido gritando a los cuatro vientos que no quiero más condescendencias, ni mentiras, ni penas… Que cansa ver una mirada de tristeza cuando ni siquiera te la mereces, que me pierde el subconsciente ver que el mundo cree que la melancolía es cuestión de perdedores, porque no. Me cansan esas personas- por llamarlos de algún modo- que se conforman con la idea de que estamos predeterminados y solo tenem...

Año nuevo, gustos viejos.

Cada vez que miro a mi izquierda y te veo, el corazón me brinca y se desata en un relámpago chispeante que no deja más opción que este delirio. Ya no me sorprende que el silencio sea nuestra mejor arma, no me sorprende que yo no quiera dejarlo estar y que sienta que no quieres quererme, por lo que fuere, por la razón que te ate, pero, de verdad, me da lo mismo. Yo voy a seguir por mi camino, sin esperar a nadie, deseando que el tiempo lleve las razones hasta el punto al que tengan que llegar. Yo sé, doy por hecho, que esta senda no se acaba aquí, que esos altercados son simples trampas del destino pues, mis flechas, ya, son más doradas que el sol, y no las cambio... Mis pupilas se han vuelto a mirar al mundo y no ven más allá y, lo sé, es lo peor que puedo llegar a sentir, pero, de verdad, me da lo mismo. Porque si tengo que gritar a los cuatro vientos, si tengo que utilizar los huecos de esta tierra para hacerme eco de esto, solo puedo afirmar con fe ciega que mis palabras resonarán...

Un mundial mediático

Agua, fuego, luces… La selección española ha vuelto a triunfar bajo los ecos de miles de personas que han gritado en el mismo instante la palabra ¡¡GOOOL!! El deporte rey vuelve a ser noticia y, esta vez, parece haber venido para quedarse, al menos, durante cuatro años. Sí, aquella plantilla que hace dos años nos trajo la Eurocopa a casa, ha vuelto a deslumbrar a su afición una vez más. Porque, aunque muchos eran incrédulos, la selección se ha mostrado ante su público con la máxima honradez posible para convertirse, así, en el nuevo símbolo español. De este modo el ciudadano de a pie ha visto cambiar su vida de manera ingente desde aquel instante en que un joven de Fuentealbilla metiera el gol de la victoria después de casi dos horas de desesperación, gritos y abucheos a un contrario, que aprovechaba cualquier ocasión para masacrar las extremidades de los futbolistas hispanos. Cada vez nos sentimos más españoles gracias a un gol espléndido y unas manos milagrosas y, aunque muchos han ...
Sombría es la distancia que nos juzga, Juego al escondite pero nunca pierdo: Nadie me busca. Sonreír, olvido temprano, En un momento. Las lagunas frías relamen mi conciencia y pierdo el corazón en una lucha satírica y pierdo el alma en un humilde banco donde el destino se ha propuesto reirse de mi. Déjame volar que el tiempo muere, Que los juegos dañan más que divierten. Porque he olvidado que el mundo era Estrepitosamente ajeno a mis deseos; Porque el azar es mi peor enemigo. Morir y vivir, Ahogarme en un mar intenso Prefiero, a soñar con pasiones noveladas, Con melodías que, afónicas, Se Deshacen En Tu Voz. Déjame que el tiempo ha muerto hoy, Que no hay don ni dueño en mis minutos. Que no quiero olvidar aquella roca Que se desquebraja en el flujo De sus Lágrimas. Poesía átona atontada por el fin Rima sostenida en el sentido de un arlequín fugaz. Fui eco de un narciso desdibujado en el agua y, ahora, soy yo este borrón de tinta.

Un lunes bajo el sol

Arte: pasiones descubiertas que nos invaden el corazón. Caparazones que debiéramos romper para dejarle claro al mundo lo que pensamos realmente. De un corazón herido nació la realidad de amar las pasiones más fuertes, de dejar al mundo una parte de tu alma y ensombrecerlo y trastocarlo a tu manera para que nunca sea igual que antes. Amanecer y no querer abrir los ojos es el pecado más dañino, morir en vida y no soñar hastía al mundo arrancándole alaridos con los que, en aquel preciso instante de malquerencia, soberbio e intranquilo nos fue abriendo el cielo terrenal más puro. Que amar es un arte y por amor se es libre y se sueña. Que el corazón no muere cuando ama y, por eso, es lo único capaz de vencer ese dogma democrático que nos socava. Que todo es arte en su más pura esencia, porque la realidad jamás podría ser, solamente, un continuo espacio temporal que deseche los segundos, acercándonos a la muerte. Despierta, que hoy el mundo quiere mostrarte algo nuevo. Reconoce las señales q...

hoy tengo ganas de ti

Me sorprendo, creo brillar más allá. Quiero simularme en una estrella que abrasa el cielo oscuro y me cambio de estación para acercarme al viento que surca la catenaria. Me reitero en tus palabras, siento que nada ha cambiado desde aquel momento, que seguimos como siempre y no...Cada minuto es un kilómetro que en el tiempo nos aleja más y más, por mucho que nuestras manos quieran entrelazarse y fundirse para siempre. Busco mi destino, buhonero, que me miente y me trastorna y me consiente ser feliz en sus mentiras piadosas. Rescatada está mi alma en la celda de esta vida, cuando en soledad margina la luz mi mirada y no me deja estar contigo, ni mirarte, ni sentir que estás. Te he buscado y por más que fuerzo las contrariedades, por más que miento al mundo y me miento, llego aquí, frente a un papel, desgastado por el salitre de aquellas lagunas que una vez surcaste y planeo el escribir la verdad más pura, la áurea, la primera. Seamos realistas y dejémonos de juegos incontrolables que nos...