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Un mundial mediático

Agua, fuego, luces… La selección española ha vuelto a triunfar bajo los ecos de miles de personas que han gritado en el mismo instante la palabra ¡¡GOOOL!! El deporte rey vuelve a ser noticia y, esta vez, parece haber venido para quedarse, al menos, durante cuatro años. Sí, aquella plantilla que hace dos años nos trajo la Eurocopa a casa, ha vuelto a deslumbrar a su afición una vez más. Porque, aunque muchos eran incrédulos, la selección se ha mostrado ante su público con la máxima honradez posible para convertirse, así, en el nuevo símbolo español. De este modo el ciudadano de a pie ha visto cambiar su vida de manera ingente desde aquel instante en que un joven de Fuentealbilla metiera el gol de la victoria después de casi dos horas de desesperación, gritos y abucheos a un contrario, que aprovechaba cualquier ocasión para masacrar las extremidades de los futbolistas hispanos. Cada vez nos sentimos más españoles gracias a un gol espléndido y unas manos milagrosas y, aunque muchos han ...
Sombría es la distancia que nos juzga, Juego al escondite pero nunca pierdo: Nadie me busca. Sonreír, olvido temprano, En un momento. Las lagunas frías relamen mi conciencia y pierdo el corazón en una lucha satírica y pierdo el alma en un humilde banco donde el destino se ha propuesto reirse de mi. Déjame volar que el tiempo muere, Que los juegos dañan más que divierten. Porque he olvidado que el mundo era Estrepitosamente ajeno a mis deseos; Porque el azar es mi peor enemigo. Morir y vivir, Ahogarme en un mar intenso Prefiero, a soñar con pasiones noveladas, Con melodías que, afónicas, Se Deshacen En Tu Voz. Déjame que el tiempo ha muerto hoy, Que no hay don ni dueño en mis minutos. Que no quiero olvidar aquella roca Que se desquebraja en el flujo De sus Lágrimas. Poesía átona atontada por el fin Rima sostenida en el sentido de un arlequín fugaz. Fui eco de un narciso desdibujado en el agua y, ahora, soy yo este borrón de tinta.

Un lunes bajo el sol

Arte: pasiones descubiertas que nos invaden el corazón. Caparazones que debiéramos romper para dejarle claro al mundo lo que pensamos realmente. De un corazón herido nació la realidad de amar las pasiones más fuertes, de dejar al mundo una parte de tu alma y ensombrecerlo y trastocarlo a tu manera para que nunca sea igual que antes. Amanecer y no querer abrir los ojos es el pecado más dañino, morir en vida y no soñar hastía al mundo arrancándole alaridos con los que, en aquel preciso instante de malquerencia, soberbio e intranquilo nos fue abriendo el cielo terrenal más puro. Que amar es un arte y por amor se es libre y se sueña. Que el corazón no muere cuando ama y, por eso, es lo único capaz de vencer ese dogma democrático que nos socava. Que todo es arte en su más pura esencia, porque la realidad jamás podría ser, solamente, un continuo espacio temporal que deseche los segundos, acercándonos a la muerte. Despierta, que hoy el mundo quiere mostrarte algo nuevo. Reconoce las señales q...

hoy tengo ganas de ti

Me sorprendo, creo brillar más allá. Quiero simularme en una estrella que abrasa el cielo oscuro y me cambio de estación para acercarme al viento que surca la catenaria. Me reitero en tus palabras, siento que nada ha cambiado desde aquel momento, que seguimos como siempre y no...Cada minuto es un kilómetro que en el tiempo nos aleja más y más, por mucho que nuestras manos quieran entrelazarse y fundirse para siempre. Busco mi destino, buhonero, que me miente y me trastorna y me consiente ser feliz en sus mentiras piadosas. Rescatada está mi alma en la celda de esta vida, cuando en soledad margina la luz mi mirada y no me deja estar contigo, ni mirarte, ni sentir que estás. Te he buscado y por más que fuerzo las contrariedades, por más que miento al mundo y me miento, llego aquí, frente a un papel, desgastado por el salitre de aquellas lagunas que una vez surcaste y planeo el escribir la verdad más pura, la áurea, la primera. Seamos realistas y dejémonos de juegos incontrolables que nos...

puñales momentáneos

Cambio ese puñado de personas por una carretera vacía y solitaria. Busco en el fondo de aquel camino el color de las luces de mil bares y vuelvo a recorrer el tiempo subrayado. Hoy han enloquecido los flexos de la noche, parpadeantes luces de vidriera gótica. Brillando, la luz sobre la sabana húmeda empapa en sudores impacientes que nos obligan a pensar. Trago con el caprichoso azar, y me encargo de aguantar sobre mi espalda las bandejas del fermento de esta vida. Sobre mi mano, la cruz de aquellas noches que aún no han querido acabarse. Agoto las apuestas, vuelco los bolsillos y solo guardo una última moneda. Espero que la suerte devenga la cantidad suficiente para hoy. No puedo perder otra partida Ábreme la puerta de este infierno, donde una vez me negué a entrar. Ábreme, que quiero endeudarme en razones, apostando por un dos de almas que se ha arrojado en el tapete. Déjame, amigo Don, que juegue hoy, que quiero perderme entre el olvido. Déjame, no hablemos más del futuro incierto q...

palabrerías de juego intenso

Me he cansado en el sendero de mi vida y, sentada, espero a ver si las llagas de mis pies se curan un poco para seguir caminando. Recurro la sentencia de que, descansar en el camino, no es correcto mas, si por esperar debo morir en este instante, prefiero morir imponiendo mi orgullo ante la suerte. No hablo, solo miro mis constantes pasatiempos como si nada. Me acerco al mundo, al camino; me levanto sospechando que volveré a quemar mis pies descalzos, sin embargo, cada vez encuentro menos causas que me lleven hasta el oscuro averno que me arrastraba. He despertado y menos mal que lo hice antes de caer rendida y no poder mirar de nuevo al cielo. Siento un pequeño halo quijotesco que se despierta en mi cabeza, pero no es locura, sino un pequeño fragor intacto que me lleva, que me anima el ánima para que saque el valor e, impacientemente, vuelva a resurgir de mis cenizas. Ahora apaciento mi mirada y, entre tanto, voy rescatando aquella sonrisa, aquella luz que me ha guiado. La que tantas ...

un lugar en nunca jamás

Salí de mí y el mundo se me venía encima, la gente me miraba y yo, como si nada, seguía mi camino solitario mientras echaba unas poquitas migas de pan para no perderme. Miré al cielo, pero solo vi unas nubes que, de vez en cuando, me saludaban a su manera. Miré todo lo que me rodeaba y solo alcancé a ver tres o cuatro árboles que custodiaban aquella explanada ingente a la que había llegado. De nuevo, miré al frente e intenté seguir mi camino, sin embargo, en el centro de mi senda se abrió una zanja que cortaba la llanura en dos mitades. No me hizo falta ni plantearme si podría cruzarla. La zanja se expandía hasta el horizonte abrasando el paisaje con un halo de desilusión, de sombras, de trastorno. Intenté rodearla, buscar un paso por donde cruzar pero, a pesar de todo, la zanja cada vez se abría más separando mi yo de mi ello. Volví a desandar lo andado y me senté en el punto donde había dejado mi camino. Crucé las piernas y, mientras apoyaba mi cara sobre las manos, el sol iba declin...